Creando puentes: un repaso al estado de la Experiencia de Usuario para 2020 (III)

20 febrero, 2020

Experiencia de Usuario

Terminamos la serie que dedicamos a tendencias de diseño UX (User eXperience) para este año 2020, con las tres últimas en las que la figura del diseñador es protagonista principal.

Concluimos hoy la serie de post sobre las principales tendencias de diseño UX para 2020. El el primer post tratamos la parte inicial del proceso de diseño y configuración de software y aplicaciones, así como de las pruebas y puesta en marcha, mientras que en el segundo abordamos aspectos de la fase creativa y factores del proceso como un entorno colaborativo y una buena organización de la información. En el último, el diseñador y su papel para el desarrollo de experiencias de uso satisfactorias para los clientes.

Para detallar estas tendencias, nos basamos en el informe ‘The state of UX in 2020’.

Atrayendo nuevos ‘superpoderes’

Es hora de que dejemos de trazar líneas sobre quién es diseñador y quién no. El diseño UX es una disciplina con un crecimiento rápido, y necesitamos contar con los ‘superpoderes’ de todos y todas para ofrecer las experiencias que la gente realmente necesita.

Cada dos meses vemos nuevas especializaciones, desde ‘UX Writer’ hasta ‘UX Video Editor’. Cada vez que esto sucede, vemos que la comunidad de diseño reacciona de una de estas dos maneras: poniéndose a la defensiva o sintiéndose abrumada.

Estas reacciones crean ansiedad, algo que todos experimentamos en nuestras carreras en constante evolución. Tal vez porque creemos que alguien con un conjunto más amplio de habilidades robará nuestro trabajo, o porque es abrumador pensar en mantenernos al día con cada nueva especialización que surja.

En 2020, en lugar de pensar en cuestiones como si los diseñadores deberían codificar o no, deberíamos dar la bienvenida a las nuevas habilidades que serán necesarias en nuestro campo.

Sistemas de diseño invisibles

Vemos el término Sistema de Diseño (Design System) en todas partes: conferencias, artículos, tweets, cursos, diapositivas en ponencias… Si bien un sistema de diseño es una forma eficaz de escalar un producto, nuestra visión de lo tangible (una biblioteca de assets y patrones), nos hace perder el valor invisible de su enfoque sistemático.

La primera imagen que viene a la mente cuando se piensa en los sistemas de diseño es la de una biblioteca de componentes: un repositorio de UI como botones, menús desplegables y tarjetas que los diseñadores y desarrolladores pueden copiar y pegar fácilmente para acelerar su trabajo.

Pero esa es solo la punta del iceberg: un sistema de diseño debe tener en cuenta aspectos más amplios de las operaciones de una empresa, incluidas las herramientas, la jerarquía, las personas, los estándares de accesibilidad, la tecnología y el flujo de trabajo.

Cuando no se consideran estos aspectos, las empresas terminan con bibliotecas de diseño que se abandonan en unos pocos meses, razón por la cual los diseñadores deben comenzar a pensar en estos sistemas como un organismo vivo que conecta a toda la organización.

En 2020, deberíamos gastar menos energía en la creación de nuevos componentes para nuestro sistema de diseño y centrar nuestra atención en comprender los sistemas detrás del diseño.

¡Diseñadores, reuníos!

Internet se ha convertido en un lugar donde las personas van a discutir y gritar en lugar de entablar discusiones fructíferas. La comunidad de diseño no es diferente. Si en términos generales los diseñadores comparten los mismos objetivos, ¿por qué no podemos estar de acuerdo en nada últimamente?

Nuestras comunidades no son inmunes a la tendencia a la polarización que se ha apoderado del mundo. El diseño en Twitter se ha convertido en una corriente de falta de comunicación. Las publicaciones de blog más populares que hemos visto este año tienen títulos polémicos. La polarización vende.

Como diseñadores que trabajamos para empresas, todos compartimos más o menos los mismos objetivos: crear productos de los que podamos estar orgullosos, aquellos que mejorarán la vida de las personas y a su vez, harán avanzar la economía.

Podemos estar en desacuerdo con puntos más tácticos, como cuándo usar un menú hamburguesa o si usar Sketch o Figma. Pero en el esquema más amplio de las cosas, estas discusiones nos quitan la energía que podríamos estar usando para hacer un trabajo más impactante.

2020 es el año para dejar de lado los pequeños desacuerdos y comenzar a tomar medidas, ya sea que eso signifique reunirse con otros diseñadores fuera de nuestro entorno para discutir las implicaciones de nuestro trabajo, o incluso moverse en pro de sindicalizar la profesión.

El optimismo es el único camino a seguir. No ese optimismo ingenuo que nos lleva a decir: «Soy un diseñador porque quiero mejorar la vida de las personas», o evitar decir lo que está mal solo por el hecho de ser «agradable». Sí un optimismo que es pragmático, enfocado en la acción tangible y que comprende cómo convertir la frustración en motivación para crear mejores cosas en el mundo.

Cerramos ya esta serie sobre UX (experiencia de usuario). Próximamente continuaremos en el blog tratando aspectos de esta misma área de Digital Business Assurance, y de otras como la calidad del software (aseguramiento de la calidad, QA), ciberseguridad y DevOps & Agile.

Jonathan Rueda

Departamento de UX de MTP

(Fuente: Información adaptada de https://trends.uxdesign.cc )

Post anteriores: I y II.

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